Trucos para quitar las manchas en el mobiliario

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No dejes que una mancha arruine algún lugar de tu casa. Aprende a quitarla según su origen y situación.

    • Al dejar un vaso mojado sobre una mesa es fácil que quede el cerco, una especie de mancha blanquecina que traspasa la capa de barniz. En restauración se denomina “pasmado” y para eliminarlo hay que realizar un suave lijado que levante el barniz; así se puede atajar la marca de raíz. Como esta técnica es muy laboriosa, prueba primero a frotar el cerco con pasta de dientes. Si no funciona, haz una mezcla de gasolina de mehero y ceniza y frota con ella la marca. Si tampoco da resultado, mezcla aceite con sal y frota con lana de acero suave. Finalmente reestablece la capa de barniz.

 

    • Si tu vecino de abajo le ha aparecido una mancha de humedad en el techo de su baño, revisa la unión entre los azulejos y el perímetro de tu bañera o plato de ducha, así como las del bidé y el lavabo a la pared y busca si hay zonas en las que falte silicona. Si es así, séllalas enseguida. De lo contrario, el agua que cae de los grifos o de la alcachofa cuando te duchas seguirá colándose por esas rendijas y rezumando a través de la pared hasta formar goteras. Localizada la junta mal sellada, retira los restos secos de sellador y aplica nueva masilla para juntas sanitarias, a base de silicona ácida ácida con fungicida (para evitar la aparición de moho). La mancha de humedad se limpia con agua y vinagre, se deja secar y se sanean los desperfectos antes del acabado con pintura.

 

    • La piel de sillas y sillones se cuida aplicando grasa de caballo. Sirve para mejorar el aspecto de pieles resecas o a punto de cuartearse. Hazlo con un paño y una buena cantidad, para que los aceites que contiene la grasa sean completamente absorbidos por la piel. Si se ha endurecido o presenta un aspecto acartonado, aplica con un paño una mezcla de agua caliente, jabón y un poco de aceite. Deja que se absorba y frota con un paño limpio. Las manchas, en las pieles teñidas con anilina, se limpian con un algodón impregnado en un decapante especial. Si pierde algo de color, deberás teñir de nuevo con un tinte algo más oscuro que el original. Extiende en la parte estropeada con un algodón, impregnando bien la piel. Agrega un producto impermeabilizante.