La solución del déficit de tarifa, como llovida del cielo

La solución del déficit de tarifa, como llovida del cielo - Efimarket

Impresionante el artículo el escrito por Antonio Barrero y publicado el viernes pasado en la revista digital Energías Renovables, justo el día que se aprobaba la reforma eléctrica. Desde Efimarket recomendamos su lectura porque de forma muy sencilla y esquemática muestra de donde viene el problema del dichoso déficit de tarifa y cual sería la solución lógica para atajar el mismo. Sin embargo, da la casualidad de que la solución lógica no es la que ha aprobado el Gobierno con la nueva reforma eléctrica… Lo compartimos con vosotros, porque creemos que no tiene desperdicio…

Todo el mundo sabe que nuclear y gran hidráulica cobran más de lo debido (en lo que a eso se refiere nunca fue más pacífica la doctrina ni más amplio el consenso). En los últimos cinco años, y gracias a unas reglas de mercado que se hicieron a su medida, han obtenido rentabilidades desmesuradas (de hasta un 2.200%). En total, más de 14.000 millones de euros (M€) de sobreretribución en el quinquenio 2008-2012. ¿Por qué no reduce el gobierno esa rentabilidad obscena hasta convertirla en “razonable” y emplea esos beneficios pornográficos (formidable sobreretribución que este año podría ascender a 4.000 millones de euros) en combatir su más negro fantasma: el déficit de tarifa? Por cierto, Industria dice que quiere acabar hoy -en el Consejo de Ministros- con los “4.000 millones de euros de déficit estructural” que tiene en la cabeza el secretario de estado de Energía, Alberto Nadal. 4.000, qué casualidad.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, y su capataz Nadal llevan meses apelando a la denominada “rentabilidad razonable“. El discurso oficial es, grosso modo, el siguiente: las energías renovables obtienen -prima mediante- una rentabilidad demasiado elevada, una rentabilidad que está engordando, además, el déficit tarifario. ¿Conclusión? Hay que rebajar esa rentabilidad para neutralizar el déficit creciente. ¿Cómo? Recortando las horas primadas, rebajando la prima en sí misma e imputando nuevos impuestos al sector, todo lo cual ya ha sido ejecutado. Más allá de lo erróneo del diagnóstico y allende también lo inútil de las medidas hasta ahora tomadas (el déficit del año pasado superó los 4.200 millones de euros), lo que no ha hecho el Ministerio es evaluar la rentabilidad de la nuclear y la hidráulica, las dos tecnologías más veteranas -junto al carbón- del muy diverso parque nacional de generación eléctrica, ergo las dos tecnologías más presumiblemente amortizadas (la más “joven” de las nucleares ya tiene un cuarto de siglo -la más joven de todas- y hay hidráulicas con más de cien años).

La denuncia está hecha desde hace mucho tiempo. El mercado eléctrico ha sido configurado de tal modo que las centrales nucleares y las grandes hidroeléctricas -que pasan por ser las únicas instalaciones de generación de electricidad amortizadas a día de hoy en este país- están obteniendo rentabilidades sencillamente estratósféricas. El propio ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, reconocía hace apenas una semana y en sede parlamentaria que el coste de generar un megavatio hora en una central nuclear ronda los 20 euros. Así que, si tenemos en cuenta que la nuclear cobró, por cada megavatio hora generado el año pasado, aproximadamente cincuenta euros, nos encontraremos con que la rentabilidad de la nuclear rondó en 2012 el 250%, muy lejos, pues, de lo que cualquiera consideraría rentabilidad razonable. Y lejos por supuesto del 7% que el PER 2005-2010 estimaba como tal -como rentabilidad razonable- para las instalaciones de generación de electricidad a partir de fuentes renovables (véanse páginas 36 y 274).

El siete por ciento

Nos lo explicaba el director general de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), Jaume Margarit, hace unas semanas: “el concepto de rentabilidad razonable se estableció en un marco muy concreto. A saber: había un objetivo político, que consistía en alcanzar unos objetivos de penetración renovable determinados, y el gobierno decidió que fuera la iniciativa privada la que impulsara la materialización de esos objetivos. Eso sí: la iniciativa privada necesitaba un estímulo suficiente como para que, en lugar de poner sus recursos en un producto de máxima seguridad y baja rentabilidad -como, por ejemplo, los bonos del Estado-, emplease esos recursos, ese ahorro, en una inversión que también garantizaba el Estado, a través del BOE, pero que conllevaba en todo caso más riesgos… Porque las tecnologías en cuestión podían funcionar o no, podían funcionar mejor o peor, podía haber accidentes, etcétera, etc. Así que yo definiría rentabilidad razonable como aquella que espera un inversor que quiere un beneficio mayor, en todo caso, que el que esperaría de un bono del Estado”. ¿Por ejemplo? “Un 7%”.

APPA propone hoy, como propuso, hace ya casi 10 años, el Libro Blanco

Por eso, APPA ha propuesto a lo largo de estas semanas replantear el mercado eléctrico todo, grosso modo, para que el precio se ajuste más a los costes. Y ahí la nuclear (y la hidráulica) pueden ser la clave. ¿Cómo? Margarit pone un ejemplo: “una posibilidad sería implantar un sistema que ya está funcionando en otros países, como Reino Unido, y que consistiría en establecer un contrato por el que se fija un precio determinado para el kilovatio nuclear. A saber: la nuclear va a cobrar equis; y mientras el mercado esté por debajo, el sistema le compensa hasta equis, y cuando el mercado esté por encima, devuelve la diferencia para cobrar solo equis”. José Ignacio Pérez Arriaga propuso algo muy similar a mediados de la década pasada en su Libro Blanco de la Generación Eléctrica en España. Propuso algo muy similar y dijo, además, qué habría que hacer con las diferencias -de más o de menos- sobre esa equis: “el saldo de la diferencia entre el precio de mercado de la energía y el precio del contrato -dice la página 16 de ese Libro, año 2005- se aplicaría como una reducción -o cargo, si fuese el caso- sobre la tarifa de acceso que han de pagar todos los consumidores”.

Los números de la Comisión Nacional de Energía

Y, ahora, volvamos a la rentabilidad razonable. Cierto es que las instalaciones renovables no están amortizadas -a diferencia de lo que ocurre con las nucleares y las hidroeléctricas-, y cierto es también que el marco en el que Franco inauguró sus pantanos y abrió la espita atómica muy poco (o nada) tiene que ver con el escenario eléctrico actual… pero aceptemos, cual si fuera el pulpo un animal de compañía, que el 7% de la rentabilidad razonable que el PER contemplaba en 2005 para la incipiente eólica (página 274) debe reconocérsele también a la hidráulica centenaria y a la nuclear que enfila la cuarentena. De acuerdo, que así sea. Pues bien, si aplicamos un 7% de “rentabilidad razonable” a la nuclear -y no el 250%, que fue el que obtuvo el año pasado- y hacemos lo propio con la hidráulica (7%, y no 2.200), pues el resultado es que, a lo largo del último quinquenio, entre ambas han cobrado casi 14.000 millones de euros más de lo que sería “razonable”.

Producir a tres y cobrar sesenta

La explicación la da la CNE, en su informe de 20 de mayo de 2008, donde estima que el coste de producción del megavatio hora hidráulico, “considerando amortizadas centrales anteriores a 1998” (o sea, la inmensa mayoría de ellas), era de tres euros: 3€/MWh. ¿El coste de generar un mega nuclear? Veinte: 20 €/MWh. ¿Conclusión? Si un generador produce MWh nucleares a 20 euros y es razonablemente retribuido (7%), ese generador nuclear cobrará sus MWh a 21,4 euros… y no a casi 50, como sucedió, por ejemplo, en 2012, o a 65,9, como sucedió en 2008. En fin, que la diferencia entre una y otra cantidad suma casi 8.000 millones de euros en los últimos cinco años en el caso de la nuclear y cerca de 6.000 millones de euros en el caso de la hidráulica. Esos son loswindfall profits, los beneficios llovidos del cielo, beneficios extraordinarios debidos a circunstancias extraordinarias. Grosso modo, lo que ha ocurrido es que a la nuclear y a la hidráulica el gobierno les aseguró la recuperación de sus inversiones a través del denominado Marco Legal Estable (1988-97), las indemnizó fuertemente cuando cambió el marco en 1997 (mediante los Costes de Transición a la Competencia) y, con el nuevo marco, las vuelve a beneficiar, porque ahora la formación del precio (los 50 euros) no atiende ni de lejos al coste real (20, en el caso de la nuclear; 3, en el caso de la hidráulica).

En Irlanda ya lo saben

Otra circunstancia extraordinaria es el oligopolio. Según datos de APPA, hasta el 99,7% de la distribución de energía eléctrica está en manos de cinco empresas; el 95% de la generación en régimen ordinario (nucleares, hidráulicas, gas, carbón) también lo controlan cinco empresas (las mismas); y el 79,5% de la comercialización… las susodichas: Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa, EDP y E.On. Todo ello supone otro motivo más, según muchos expertos, para apostar por el contrato fijo que proponía Margarit, y que nos propone también un experto en la materia que prefiere mantener el anonimato: “ese mecanismo [el del contrato antes descrito por Margarit] se ha utilizado en Irlanda, por ejemplo, para reducir el poder de mercado del grupo grande que hay allí, ESB [Electricity Supply Board]. En ese país, en Irlanda, el gobierno optó por esa solución y se ha aplicado con mucho éxito. Es hacer un contrato por debajo del precio de mercado. El contrato no entorpece el funcionamiento en el mercado de ese generador, pero le reduce los ingresos. Tiene esa virtud… la virtud de que, si usted considera que ese actor del sector eléctrico está ganando demasiado… pues le reduce los ingresos”.

Si de verdad hay voluntad política

Y ahí estaría la madre del cordero. El secretario de estado de Energía, Alberto Nadal, va por ahí diciendo que el déficit estructural asciende a 4.000 millones de euros y que hay que hacer algo para sofocar ese incendio. Bien, pues vamos a sumar: si tenemos en cuenta que la nuclear, por término medio, a lo largo de los últimos cinco años (ahí debajo están todos los datos), ha percibido del cielo, cada año, casi 1.600 millones de euros (sobreretribución) y tenemos en cuenta además que a la hidráulica le han llovido extraordinarios otros 1.160 millones cada uno de los últimos cinco años (1.160 por término medio, pues este año serán más, dada la gran hidraulicidad), pues obtenemos una suma de 2.760 millones de euros que se están llevando de más y que pueden paliar, si de verdad hay voluntad política, el déficit estructural que tienen Soria y Nadal en la cabeza. Si a esa suma le añadimos los costes extrapeninsulares (más de 1.500 millones adicionales), costes que ahora engordan el déficit pero que el gobierno está obligado por ley –desde 2009– a pasar a los Presupuestos Generales del Estado, pues ya nos vamos más allá de los 4.000. ¿Conclusión? O el secretario de estado de Energía, Alberto Nadal, y el ministro canario Soria quieren de verdad que todas las tecnologías tengan una rentabilidad razonable y quieren dejar de violar la ley (léase costes extrapeninsulares) o…

Gran hidráulica (su coste de generación es 3 €, según la CNE, informe de 20 de mayo, página 11)
Año 08
La gran hidráulica produjo 21.428 GWh (dato REE).
La gran hidráulica cobró a 65,9 euros el MWh generado en 2008 (dato CNE).
Si hubiese cobrado una “rentabilidad razonable” (7%), habría ingresado 1.343 millones de euros menos, por lo que se estima que esa fue su sobreretribución ese año.

Año 09
Generación hidroeléctrica: 23.862 GWh (REE).
Retribución de 38,1 euros por MWh (CNE).
Sobreretribución: 909 millones de euros.

Año 10
Generación hidroeléctrica: 38.653 GWh (REE).
Retribución de 38,4 euros por MWh (CNE).
Sobreretribución: 1.360 millones de euros.

Año 11
Generación hidroeléctrica: 27.571 GWh (REE).
Retribución de 50,859 euros por MWh (a partir de datos de CNE).
Sobreretribución: 1.313 millones de euros.

Año 12
Generación hidroeléctrica: 19.455 GWh (REE).
Retribución de 48,58 euros por MWh (a partir de datos de CNE).
Sobreretribución: 882 millones de euros.
Total sobreretribución (o retribución más allá de lo razonable): 5.807 millones de euros.

Nuclear (su coste de generación es 20 €, según el ministerio)
Año 08
Generación nuclear: 58.973 GWh (dato REE).
Cobró a 65,9 € el MWh (dato CNE).
Sobreretribución: 2.624 M€.

Año 09
Generación nuclear: 52.761 GWh (REE).
Cobró a 38,1 € el MWh (CNE).
Sobreretribución: 881 M€.

Año 10
Generación nuclear: 61.990 GWh (REE).
Cobró a 38,4 € el MWh (CNE).
Sobreretribución: 1.053 M€.

Año 11
Generación: 57.731 GWh (REE).
Cobró a 50,859 € el MWh (a partir de datos de CNE).
Sobreretribución: 1.700 M€.

Año 12
Generación: 61.470 GWh (REE).
Cobró a 48,58 € el MWh (a partir de datos de CNE).
Sobreretribución: 1.670 M€.
Total sobreretribución (o retribución más allá de lo razonable): 7.928 millones de euros (M€).

2 respuestas a «La solución del déficit de tarifa, como llovida del cielo»

  1. Está claro que solo hace falta voluntad para hacerlo.
    Voluntad del Gobierno en No permitir que en época de crisis algunos sectores se enrriquezcan de una forma escandalosa. Lo que llamaríamos “PORNOGRAFIA ELECTRICA”
    Voluntad del Gobierno en no permitir SOBORNOS de esos sectores
    Voluntad del Gobierno en hacer las cosas bien
    Lo malo es que tenemos demasiadad pornografias: En el Petroleo, Telefonicas, Importaciones masivas de MIERDA CHINA…..

    Un articulo interesante e indignante.
    Un saludo,

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