A las nucleares francesas se les exigirá cuantiosas inversiones en seguridad tras la catástrofe de Fukushima

Central nuclearQue la energía nuclear es y será centro de polémicas es algo que no va a cambiar a corto plazo. Si en España llevamos un par de días dandole vueltes a la prolongación de la vida de Garoña, en Francia se cubren las espaldas y la Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) exige a las instalaciones nucleares francesas inversiones “masivas” en seguridad aunque de momento no ha pedido el cierre de ninguna de ellas.

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En la auditoría encargada por el Gobierno francés sobre 79 instalaciones nucleares, incluyendo los 58 reactores en actividad, tras la crisis de Fukushima, la ASN ha establecido una serie de obligaciones para reforzar la resistencia ante eventuales accidentes, que tendrán un coste de “decenas de miles de millones de euros” y supondrá la contratación y formación de “cientos de personas”.

El presidente de ese organismo de supervisión, André-Claude Lacoste, ha destacado que “las instalaciones examinadas presentan un nivel de seguridad suficiente como para no pedir el paro inmediato de ninguna de ellas”.

“Pero al mismo tiempo, consideramos que para continuar explotándolas se necesita aumentar en el menor plazo posible los márgenes de seguridad frente a situaciones extremas” por fenómenos naturales o por la pérdida de alimentación de agua o electricidad“, ha añadido Lacoste en una entrevista al diario “Le Monde”.

Lacoste ha considerado “masivo” lo que piden a los gestores de los complejos atómicos que han sido objeto de la auditoría y lo ha ejemplificado indicando que sólo los generadores diesel para reemplazar una pérdida de la alimentación eléctrica en cada uno de los reactores nucleares costarán unos 2.000 millones de euros.

Fuerza de acción rápida

Una de las medidas estrella de la ASN, que en caso de incumplimiento en los plazos acarrearía “sanciones”, es la creación de una “fuerza de acción rápida nuclear” con capacidad para intervenir en el plazo de 24 horas en cualquier centro que haya sufrido un accidente, y que deberá estar en funcionamiento antes de que termine 2012.

También habrá que crear un “núcleo duro” en cada centro con una serie de disposiciones materiales y de organización que permitan mantener las funciones principales en situación extrema que los gestores de cada instalación tendrán que proponer antes del 30 de junio para su validación.

Eso supone medidas para contener la progresión de un accidente y un centro de gestión de crisis “bunkerizado”.

Otras obligaciones se refieren al reforzamiento de las piscinas que contienen el combustible de los reactores, a una mayor impermeabilización para evitar filtraciones a las capas freáticas en caso de fuga o una elevación de los umbrales contemplados para eventuales inundaciones o seísmos.

El presidente de la ASN confirmó que no han pedido la clausura de la central nuclear más antigua de Francia, la de Fessenheim, en funcionamiento desde 1978, para la que la ministra de Ecología, Nathalie Kosciusko-Morizet, no había excluido el fin de su actividad.

“La catástrofe de Fukushima es un acontecimiento” que “marca la historia” del sector nuclear como lo marcaron los accidentes de Three Mile Island en 1979 en Estados Unidos o de Chernobil en 1986, y “habrá un antes y un después”, ha reconocido Lacoste, antes de admitir que “nunca se puede excluir un accidente nuclear”.

Fuente: RTVE