La bombilla de plástico que acabará con los tubos fluorescentes

La bombilla de plástico que acabará con los tubos fluorescentes

Científicos de la estadounidense Universidad de Wake Forest están convencidos de que pronto diremos adiós a ese molesto zumbido creado por la sobrecarga de las bombillas fluorescentes en la oficina. El motivo es que han desarrollado una nueva bombilla de plástico que, según explican, es más eficiente, no parpadea, no se rompe y no quema. Además, emite luz blanca y suave, sin el brillo amarillento de los tubos o la coloración azulada de las bombillas LED.

La nueva tecnología de iluminación está basada en la tecnología del campo inducido sobre un polímero electroluminiscente (FIPEL). «La gente se queja a menudo de que las luces fluorescentes molestan a sus ojos, y el zumbido de los tubos irrita a cualquiera sentado en un escritorio debajo de ellos», afirma el físico David Carroll, responsable del desarrollo de esta tecnología en Wake Forest. «Las nuevas luces que hemos creado pueden resolver esos dos problemas y más», asegura.

El equipo utilizó la nanoingeniería para crear un foco de luz completamente nuevo que se describe en la revista Electrónica Orgánica. El dispositivo está hecho de tres capas de un polímero emisor moldeable blanco mezclado con una pequeña cantidad de nanomateriales que brillan cuando son estimulados para crear luz blanca y brillante perfectamente similar a la luz del Sol, la que prefiere el ojo humano. Sin embargo, se pueden hacer en cualquier color y forma tanto para lámparas de hogar como para su uso en oficinas.

Sin peligro

Sus creadores aseguran que esta nueva solución de alumbrado es al menos dos veces más eficiente que las lámparas fluorescentes compactas (CFL) y se sitúa a la par con los LEDs, pero estas bombillas no se rompen y contaminan una casa como las fluorescentes ni emiten una luz azulada como los LEDs. «¿Quieres luces que tengan un contenido espectral atractivo dentro de un edificio? ¿Quieres una bombilla que no se rompa y esparza materiales peligrosos mientras tus hijos están alrededor?», pregunta Carroll en referencia a su invento.

El equipo de Wake Forest es el primero en hacer un FIPEL a gran escala que puede reemplazar la iluminación actual de la oficina y se basa en la luz blanca natural. Más allá de su uso en hogares y lugares de trabajo, Carroll considera que también puede emplearse en grandes iluminaciones, como marquesinas de las tiendas o carteles para autobuses o vagones de metro.

Los FIPEL parecen ser también de larga duración. Carroll asegura que ha trabajado con uno durante toda una década.

Vía ABC

¿Obsolescencia programada?

En los últimos meses se está poniendo de moda el término de obsolescencia programada y cada vez se escucha y se lee más en los medios de comunicación. Se dice que un producto se ha diseñado con obsolescencia programada cuando se limita su vida útil para favorecer su reemplazo por otro igual por medio del uso de materiales inapropiados o técnicas que lo desgastan en exceso.

Los críticos con los fabricantes actuales argumentan que los productos fabricados antiguamente duraban mas; por ejemplo, un frigorífico llegaba a durar 40 años y, actualmente, eres afortunado si funciona correctamente 20 años. Ciertamente esto puede ocurrir pero hay que tener en cuenta que los diseños actuales están sujetos a una mayor competencia internacional lo que lleva a los desarrollarlos con exquisito cuidado en términos de costes, lo que se traduce irremediablemente en una bajada de calidad hasta el mínimo necesario.

Desde Efimarket no queremos ni mucho menos defender a los fabricantes actuales, que de todo tipo habrá, pero si nos gustaría hacer hincapié en los productos milagro que indican que tienen una vida útil eterna y que nunca habrá que reemplazarlos.

Y es que últimamente se están poniendo de moda bombillas LED que duran toda la vida. El fabricante argumenta, a la vez que critica, que su diseño está hecho con materiales de altísima calidad al contrario que el resto de la competencia, por lo que sus bombillas LED tienen una vida útil mucho mas extensa.

De igual forma, advierte que existe una bombilla incandescente encendida desde hace 111 años en el parque de bomberos de Livermore (California) como ejemplo de producto fabricado con la filosofía de perdurar en el tiempo y que las bombillas LED escasamente duran 2 años. A este argumento se le puede rebatir de diferentes formas pero solo destacaremos dos: la tecnología de incandescencia por efecto Joule nada tiene que ver por su simplicidad con la tecnología LED que hace uso de microelectrónica, además, dicha bombilla se encendió una sola vez, es decir, no ha sufrido el daño por la fatiga de encenderla y apagarla como se haría en un uso común.

Por otro lado, científicos e ingenieros aseguran que la afirmación de que las lámparas LED actuales duran 2 años es falsa, pues se trata de una tecnología que permite una duración de hasta 20 años con un uso normal. Según asegura el investigador del Instituto de Cerámica y Vidrio del CSIC, Miguel García Tuñón, “El tiempo medio de vida de un LED está entre 25 y 100.000 horas”. En el mismo sentido argumenta Miguel Ángel Erro, catedrático emérito de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Navarra, “Como mucho puedes hacer una lámpara más cara que te dure algo más. Se realizan ensayos de fiabilidad de vida de las lámparas LED mediante procedimientos acelerados y se prueba que la vida es mucho más larga, esto está acreditado”.

Desde Efimarket no criticamos las prácticas comerciales de ningún fabricante ni comercializador, tan solo queremos advertiros de una realidad existente hoy en día y aconsejaros sobre estos productos dándoos una pocas pautas:

  • Buscar siempre otros compradores y que os transfieran su opinión sobre el producto.
  • Tener en cuenta que todo producto que asegura dichas asombrosas características tiene que venir certificado por alguna institución certificadora.
  • A la vez, deben existir estudios sobre dicha tecnología pues la comunidad científica está en continuo contacto.
  • De igual forma, si alguien consigue desarrollar tal tecnología correría a patentarla para que los fabricantes de la competencia no le robaran la idea y se aprovecharan de sus años y gasto de inversión. El servicio de patentes es público y se puede comprobar en todo momento.
  • Por último, la propia empresa debería ofrecer una garantía inigualable de reposición en caso de fallo.